Terminó la guerra fría y el mundo sigue al borde del precipicio de la aniquilación atómica. Bastarían apenas 12 minutos desde que los mandamases del Kremlin o la Casa Blanca dieran la orden para que decenas de misiles nucleares comenzaran a despegar desde sus silos y submarinos. Se estima que Washington y Moscú, que disponen de 95 por ciento de las 27 mil armas nucleares existentes en el planeta, mantienen cada uno un tercio de su arsenal en estado de alerta. Esto significa que, entre ambos, pueden descargar en pocos instantes unas 2.600 ojivas de altísimo poder. O, si se prefiere, el equivalente a 100 mil bombas como la lanzada en Hiroshima, que tenía un poder de 15 kilotones.Éstos son algunos de los escalofriantes datos presentados ante la Conferencia para un Mundo Libre de Armas Nucleares, que tuvo lugar esta semana en Oslo (Noruega). Jonas Gahr Store, el ministro de Relaciones Exteriores noruego, abrió los debates confrontando a los escépticos que creen que jamás se conseguirá acabar con las bombas atómicas. “Nuestras visiones sobre los derechos humanos, la igualdad, la justicia social y la protección de los vulnerables han sido desarrolladas, a menudo, en situaciones muy adversas. Esto las ha hecho aún más vitales”, señaló.Chile es uno de los patrocinadores del evento, pues, junto a otras seis naciones Gran Bretaña, Sudáfrica, Australia, Rumania, Indonesia y Noruega conforma el grupo de países que en 2005 se unieron para promover el desarme nuclear y la no proliferación. En la práctica no es mucho lo que han logrado en la reducción del número de ojivas, pero al menos han conseguido abrir un debate sobre el tema que cada día cobra más urgencia. Hoy, un número creciente de expertos en todas las latitudes reconoce como sencillamente insostenible que un pequeño grupo de países mantenga un monopolio sobre la más letal de las armas. La delicada situación que se vive frente al imputado programa nuclear iraní ha puesto de relieve que es imposible impedir que algunos países, si lo desean, consigan desarrollar sus artefactos nucleares.
En Estados Unidos, ex secretarios de Estado como George Shultz y Henry Kissinger, así como el senador Sam Nunn, se cuentan entre quienes llaman a considerar el abandono gradual y completo de la opción atómica. Es claro que si el monopolio ya no es posible, es preferible prohibir los ingenios atómicos antes que permitir que éstos terminen en las manos de muchos. De todas formas, en lo que toca a las grandes potencias, su ventaja en cuanto a las armas convencionales es y seguirá siendo siempre avasalladora.
Una de las mayores paradojas es que las mismas armas atómicas que debieron brindar supremacía a estas potencias, hoy se han convertido en una fuente de inseguridad frente a lo que el Gobierno del Presidente George W. Bush considera su enemigo principal: el terrorismo internacional. Uno de los grandes temores expresados por Washington es la posibilidad de que algún grupo terrorista se haga con una bomba atómica. En la realidad esto no es tan fácil, pero, de ocurrir, el daño que podría ocasionar una organización fundamentalista con un arma nuclear en sus manos sería descomunal. Aun en el caso de que dicha bomba no llegase a detonar, y sólo provocase un estallido con explosivos convencionales lo que se llama una “bomba sucia”, ésta igual provocaría emanaciones de radiactividad.
Los debates que me correspondió acompañar en Oslo dejan claro que las armas atómicas nunca debieron existir. Hay quienes dicen que una vez que el genio maligno ha salido de la botella ya no se le puede devolver a ella. Ahora ya no se puede desinventar la bomba. Es cierto, pero sí se la puede eliminar, de la misma manera en que se eliminan los gases venenosos, las bombas de racimo y las minas antipersonales. Todo es cuestión de voluntad política. Aunque el propio Albert Einstein advirtió que le parecían mucho más sencillos los problemas de la física que los conflictos políticos.
yo le envio un mensaje a el mundo si ustedes quieren destruir sus vidas pues haganlo pero no destruyan la de los demas un mundo sin guerra es un mundo de paz en el que podriamos progresar como seres humanos les pido el favor a el mundo de que no se hagan mas daño por favor.
yo le envio un mensaje a el mundo si ustedes quieren destruir sus vidas pues haganlo pero no destruyan la de los demas un mundo sin guerra es un mundo de paz en el que podriamos progresar como seres humanos les pido el favor a el mundo de que no se hagan mas daño por favor.